sábado, 1 de noviembre de 2008

EL DÍA DE LOS DIFUNTOS

Como muchas otras festividades cristianas, ésta también tiene su origen en ritos paganos.
Los pueblos celtas comenzaban sus ciclos temporales por la mitad oscura: la jornada se iniciaba con la caída del sol, y el año con el principio del invierno. Así, con el SAMONIS, que equivalía a nuestro 1 º de noviembre, los celtas iniciaban el año con diversos festejos que concluían con "la fiesta de los muertos" .
En el año 998, San Odilon, abad del Monasterio de Cluny, al sur de Francia, instauró para el día 2 de noviembre, la festividad de Todos los Fieles Difuntos en la orden benedictina. En el siglo XIV Roma lo aceptó y lo extendió a toda la cristiandad.
Las civilizaciones prehispánicas de América también rendían culto a la muerte. Los misioneros cristianos tuvieron que adoptar muchos de los ritos y símbolos indígenas para lograr su evangelización.

En México se tiene la costumbre de visitar los sepulcros y realizar actividades cuasi-festivas: se ornamentan los camposantos; se rinde culto al árbol de la vida; se consumen calacas de azúcar o cabezas de esqueletos que llevan en la frente el nombre de quien recibe el obsequio y, finalmente, se recuerda a los familiares. 


En algunas comunidades indígenas mexicanas está muy arraigada la creencia de que en el más allá se otorga al difunto licencia para visitar a sus parientes que aún viven en el mundo terrenal; se trata pues de un huésped ilustre al que hay que agasajar y brindarle toda clase de atenciones. A las 12 horas de día 31 de octubre hasta medio día del 1º de noviembre se dedica el festejo a los niños, poniendo en el altar alimentos como: espumoso chocolate, pan de yema, dulces, tamales y algo especial del gusto del angelito: Se riegan flores de la puerta de la casa al altar para que el niño identifique su hogar y como señal de bienvenida.
El día 2 de noviembre a las 12 horas, se escuchan las detonaciones de cohetes en señal de que los angelitos se están despidiendo y se inicia el repique de campanas para el recibimiento de adultos.

 En todos los pueblos de nuestra comarca este día se caracteriza por la visita a los cementerios. En nuestro pueblo se prepara con esmero el panteón familiar  y en dias anteriores ,fundamentalmente las mujeres,acuden en las tardes previas a limpiar y encalar el "sitio". Es común ver el trasigo , el ir y venir, con cubos y útiles de limpieza  por las calles aledañas al Cementerio. 

Es cierto que las costumbres van cambiando con el paso de los tiempos , y yo diría que van uniformandose haciendose universales en detrimento de los modos tradicionales de celebrar  las fechas claves en cada comunidad. 

 No hace muchos años,se veía en este trasiego , un elemento que poco a poco va cediendo su sitio a la flor, me refiero a los faroles o luminarias. Era tradicional por esta fechas colocar en los relucientes enterramientos, un elemento de luz representado por un farol que pendía de las rejas de los "sitios o sepulturas" o se colocaban encima de la lápida recordatorio. Este farol, era más vistoso y costeado dependiendo del poder adquisitivo de la familia ,reduciéndose a una mera y simple "mariposa" que se encendía en un vaso con una mezcla de aceite y agua, cuando la familia del difunto era modesta. 

Era impresionate visualizar el campo santo de Doña Mencía ,desde la altura del Calvario con multitud de puntos de luz que daban a la noche del Día de todos los Santos , un sentido de recogimiento que se transformaba en profundo  sentimiento de recuerdo  y que era la "luz de nuestros antepasados".

 El día de los Difuntos ,2 de Noviembre, era un constante ir y venir  y fecha en la que nos encontrábamos a los mencianos que por circunstancias laborales, no vivían en la localidad y venían a visitar a los suyos.

 Como es lógico, toda celebración  religioso-civil ,está en nuestra localidad cumplimentada por un plato propio de la época y en esta fecha de todos los Santos, no podía faltar: me refiero a las Gachas con "coscorrones". Acompañamos una de tantas recetas.

    INGREDIENTES: 

Para Cuatro personas

 -  Aceite de oliva virgen 1/2 vaso de los del agua.

- Pan del día anterior(un bollo)

- Matalauva(anís) 2 cucharás soperas

- Un vaso de Harina de Trigo(200gr.)

- 1 Litro de Leche(antiguamente agua)

-  Almendras o nueces(opcional)

- 8 cucharadas soperas de azucar

- Un palo de canela.

                                                                 --------

En una Cazuela Honda ,se pone a calentar el aceite,se trocea el pan en dados y se fríe,reservándose, Una vez frito el pan,en el mismo aceite se pone la matalauva y se dora un poco,cuando la tenemos dorada se le añade la harina, el azúcar  y la canela, se remueve y mezcla y sin dejar de mover se rehoga hasta que tome color(1 minuto más o menos), posteriormente se le añade la leche y removiendo poco a poco se deja espesar.

Un vez que espesa se le añade los coscorrones de pan frito y los frutos secos (almendra previamente frita y la nuez) Se espolvorea con azúcar y canela y en un recipiente grande o distribuido en recipientes individuales, se deja enfriar y se sirve.



   

SOCIEDAD,COSTUMBRES Y AMBIENTES DE DOÑA MENCÍA.(Recogido de aquí y de allá)